El verano es sinónimo de viajes, escapadas, playa, piscina… ¡y también de imprevistos! Cortes, quemaduras solares, picaduras, diarreas, golpes de calor o molestias gástricas son más comunes en esta época, por eso es fundamental contar con un botiquín bien preparado, sobre todo si te vas de vacaciones o tienes niños.
Un buen botiquín de verano debe incluir:
- Protección solar adaptada a tu piel y para cada miembro de la familia
- Repelente de insectos y afterbite para calmar las picaduras
- Antiséptico, tiritas, gasas y esparadrapo para pequeñas heridas
- Analgésicos y antitérmicos (como paracetamol o ibuprofeno)
- Sales de rehidratación oral para prevenir deshidrataciones por calor o gastroenteritis
- Medicación habitual (y una copia de la receta si viajas al extranjero)
- Termómetro digital
- Pomada para quemaduras solares o rozaduras
💡 Consejo extra: Guarda todo en un estuche que mantenga los productos protegidos del calor y la humedad. Si vas en avión, ten en cuenta las restricciones para líquidos en cabina.
Además, si viajas con niños, personas mayores o tienes alguna condición de salud específica, el botiquín debe adaptarse a esas necesidades. Y no olvides revisar la fecha de caducidad de todos los productos antes de salir.
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¡Pásate y disfruta de un verano más seguro y tranquilo!

